Balances

Dos días escasos para que acabe el año y para muchos es momento de hacer balance, aunque mi amiga dice que es tiempo de pasarlo bien, que los balances para otro rato. Pues no la he escuchado y yo ya he hecho el mío. Me he mirado todo lo que me apunté para el 2016, todo lo que quería hacer. Ni tan mal, unas cosas mejor que otras, algunas a mejorar y consolidar y otras para volver a apuntar o quizá ya no apliquen. No pasa nada, el caso es estar en el camino (este año me ha pillado de optimismo subido, quizá porque en mi principal objetivo avanzo, y aunque a días no me paso ni una, creo que me toca ser buena conmigo y ver el vaso medio lleno).

En lo que se refiere a este proyecto, también me puse objetivos, y la verdad, estoy más cerca del incumplimiento que del éxito. Pero repito que estoy de optimismo subido y no me voy a quedar con lo negativo, me voy a fijar en lo que he conseguido, me voy a dar ánimo.

En septiembre de 2015 me propuse relanzar mi proyecto (digo relanzar, porque ya existía de antes, con otro nombre). ¿Se puede ser más ingenua? ¡Me planteé diseñar el blog en una semana! A ver, que tengo familia a la que dedicar el mayor tiempo posible y tengo trabajo al que también dedico tiempo, por no entrar en otras valoraciones.

Me propuse una entrada semanal y gestionar tres redes sociales. Me parto

He diseñado mi blog, plantilla va, plantilla viene, buceando y probando hasta encontrar la que me gustaba y creía que mejor se adaptaba a mi idea, y tres meses después de lo previsto, con muchas mejoras pendientes y con muchísima ilusión, salió a la luz. Ahora hace casi un año (la primera entrada es del 21 de enero).

Ni de lejos una entrada a la semana, eso serían 52 post contra 7. Pero cada una de ellas la he pensado, escrito y releído hasta llegar a donde quería. Ninguna está hecha por hacer o por cumplir un número.

Y de las redes me he quedado con una, que se le va a hacer.

Tengo mucho por hacer y necesita más dedicación, pero vuelvo a decir que me quedo con lo bueno, que lo he puesto en marcha, que tengo los cimientos y que ahora tengo que seguir construyendo.

Terminado el balance me voy con los objetivos, que también es el tiempo. Ya tengo los míos: es obvio, continuar este proyecto y hacerlo crecer. De este año he aprendido que hay que ser realista con estas cosas, que llevan mucho más tiempo del que te puedes imaginar a priori, y aún así persevero

 

Si también vas a hacer balance, tú sabrás con que talante. Si vas a ser implacable, déjalo para otro día.

Y yo me quedo con lo mío, hacerlo crecer.

 

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